sábado, 18 de mayo de 2013

Adela 3

AUTORA: ADELA PASIVA




Después de la última y dolorosa experiencia, Adela se dedicó a mantener su gusto por travestirse en la intimidad de su casa. Se compro un par de pelucas, y ropa interior femenina, incluidos unos ligeros negros, para vestirse en casa y desnudarse ante la webcam delante de gente que conocía en el canal #travestis del irc-hispano. Le gustaba ver lo calientes que los ponía, como sus pollas iban creciendo con sus movimientos y palabras lascivas, y como terminaban pajeandose y soltando leche como surtidores, y todo a la salud de Adelita. También se compro un consolador rojo de unos 22 cm con los que disfrutaba en sus sesiones de Messenger.

Cierto día entabló conversación con un tal DieGozar. El chico resultó ser de la misma ciudad, se llamaba Diego, y tenía 20 años. Le atraían los travestis que son muy femeninos, y de internet se bajaba el material que podía, tanto en videos, como fotos. Solo había estado con un travesti, y fue de pago, y le gustó, aunque se sentía miedoso de que alguna vez se enteren sus amigos o familia.

Adela no le dijo que ella vivía en la misma ciudad, y le invito a su Messenger para poder hacerle un striptease a cambio de ver la polla del chaval. Pero antes de conectar la webcam, busco unas anchas gafas de sol por si Diego le conocía de vista al vivir en la misma ciudad, para que fuese más difícil que le reconociese. Y seguramente así hubiera sido, porque Diego resultó ser el hijo de los vecinos del tercero. Allí estaba Diego, en lo que parecía ser su habitación, con una camiseta roja de manga corta y unos pantalones verdes de chándal. Diego no pareció reconocer a su vecino tras el maquillaje, la peluca lisa pelirroja, y la blusa mostaza de botones.

-¡Que guapa que eres Adela! Un verdadero bellezón. Anda, se buena y levántate y date una vuelta para que te vea bien.
Adela se levanto, aparto la silla y se alejó para que la webcam recogiera por completo su esbelta figura, y sus muslos entre una minifalda azul y unas mini medias blancas.
-Mmm, que tipazo que tienes, nena. Me pongo caliente solo viéndote así. ¿Por qué no te subes un poco la faldita? Quiero saber de color son tus braguitas, si las llevas, jeje.
Adela dio la espaldas a la cámara, y se agacho manteniendo las piernas rectas, haciendo que la minifalda subiera y dejara al aire la parte inferior de sus nalgas, entre un tanga negro. Cuando se dio la vuelta, Diego tenía ya el chándal bajado y la polla en la mano, pajeandose tranquilamente. Era una polla gorda de unos 18 cm y muy roja.
-¡Uy, pero mira que tienes en la mano! Seguro que esta calentita. Me encantaría poder tocarla y ponérmela entra los muslos para sentirla palpitar...
-Seguro que sí. Ojala podría tenerte aquí a mi lado, te ibas a hinchar de polla si quisieras.
-Podrías tenerme a tu disposición si quisieras. Solo tienes que prometerme ser discreto.
-¿Cómo? ¿Qué quieres decir?
- Fíjate bien en mi cara, haz el favor. ¿No te suena? Soy *****, tu vecino del cuarto.
Diego se acercó a la pantalla y se quedó con cara de pasmado y sin saber que decir al reconocer a su vecino travestido, y darse cuenta que estaba con la polla en la mano delante de él. La erección el bajo de golpe.


-Escucha Diego, supongo que tú no quieres que nadie sepa tu afición por los travestis, yo tampoco deseo que se enteren de mis gustos, así que podemos ser discretos el uno del otro. Y si quieres puedes subir a verme, y hacer lo que quieras por solo 5 euros. Me encanta que me pagen por ser un puta.
Diego ni contestó, se desconecto del Messenger, y a los dos minutos ya estaba tocando a su timbre. Adela le abrió con una de sus mejores sonrisas en su boquita pintada con carmín, miro al veinteañero de unos 70kg, 1'83cm y ojos marrones, de arriba a abajo relamiéndose.
Diego le mostro un billete de 5 euros arrugados en su temblorosa mano diciendo con voz entrecortada:
-Toma, 5 euros, ¿puedo entrar?

Adela se echo a un lado de la puerta, el chico entró, y cuando Adela cerró la puerta noto las manos del joven agarrando con fuerza sus nalgas, y levantándole la falda. Adela se dio la vuelta, lo empujo contra la pared, le bajo el pantalón de chándal y saco fuera de los slips grises que llevaba, su tiesa polla.

-¿Quieres que te la chupe, no? ¿Tiene prisa? Tú mandas, eres el cliente.
-Claro, chúpamela, estoy deseándolo, ¿no lo ves?
Adela se agacho, acaricio esos testículos que sabia iba a dejar vacios en unos minutos, y empezó a chupar el glande de su vecino, lamiéndolo completamente, lentamente y en círculos.
Entre bufidos de placer, Diego acariciaba la peluca de Adela, invitándola a tragarse su caliente mástil, y claro está, Adela aceptó gustosa agarrando las nalgas del joven y engullendo de un golpe la polla hasta el fondo de su garganta. Había estado últimamente practicando con el vibrador, pepinos, plátanos y hasta calabacines pequeños, logrando introducirlos una barbaridad y controlar las arcadas, aunque siempre babeaba manchando el suelo entre los pies de Diego.
La profunda mamada se acelero, entre los gemidos de placer de Diego, quien cada vez embestía con más fuerza en la caliente boca de Adela, que de rodillas recibía en la barbilla los golpes de los testículos de su vecino.
-Ahh!! Si. Así, sigue, que bueno! Mmm venga, joder, como te gusta, eh? Trágatela entera, si. Ahhh, joder....ayyyy! Que me voy a correr.. Para ya, joder, que no quiero correrme tan pronto.
-Tranquilo, cielo, que por los 5 euros tienes derecho a los asaltos que quieras... Jeje. ¿Donde quieres córrete, amorcito?
-Pues en tu boca, guarra!! Vamos, cómemela otra vez, zorrita. Se ve que te gusta.

La agarro la cabeza con las manos y la hizo restregar su cara contra su estomago con su polla dentro de la boca de Adela. La empezó a mover rápidamente mientras a Adela ya se le caía más baba por las comisuras de la boca, y cada vez le costaba más respirar.
La corrida del joven fue explosiva, lanzando chorros de espeso y caliente semen con gran fuerza en la garganta de Adela. Esto ya no pudo soportarlo, y empezó a tener arcadas y a convulsionarse, intentando no morder la polla del joven. Este viéndolo, soltó la cabeza de Adela, la cual hecho la cabeza para atrás mientras de su boca caía una mezcla de saliva y semen, y de la polla de Diego salían los últimos chorrazos de semen que caían sobre la peluca y la frente de Adela.

Tras unos segundos en que los dos se calmaron, Diego pregunto con miedo:

-Escucha, perdona, me excite... no debí cogerte la cabeza de esa manera... Yo... lo siento. ¿No te enfadaras?
Adela, aun de rodillas, le miro, con el dedo índice recogió parte del semen que tenía en la frente, y con una sonrisa se lo metió en la boca, tragando.
-A ti, ¿qué te parece? Lo importante es que te haya gustado a ti, que eres el cliente, ¿no te parece? Espera un poco que me limpie. Al fondo está la habitación, puedes desnudarte si te apetece el segundo plato - dijo mientras se levantaba y se acariciaba una nalga insinuantemente. -Tiene un pollón precioso Diego, y estás en forma, vaya disparos de lefa más potentes!!
Cuando fue a la habitación, Diego estaba al lado de la cama, completamente desnudo, esperando como un niño bueno. Delgado, con los abdominales ligeramente marcado, pero con la polla relajada.
-Vaya, nene!! ¿Es qué no te gusta los que ves?- exclamó dándose una vuelta coqueta con la poca ropa que aún llevaba, un sujetador blanco, la minifalda azul, las mini medias blancas, y un tanguita.

Se acerco a Diego, le tumbo con suavidad en la cama y empezó a masajearle el pecho suavemente con ambas manos, a besarle suavemente el cuello mientras el chico se dejaba hacer. Bajo lamiéndole el pecho hasta centrarse en sus pezones mientras le acariciaba el pelo y los hombros. Poco a poco siguió lamiéndole el abdomen y a acariciarle los muslos. Le levanto las piernas y empezó a chuparla la parte de atrás de las rodillas, y fue subiendo hasta las nalgas. Le pidió que se pusiera a 4 patas sobre la cama, lo que acepto sin chistar. Adela empezó a masajearle su durito culo sin apenas pelo, y a besuqueárselo. Con la lengua se centró en la rajita, hasta llegar a su ano, que lamio con frenesí, mientras le acariciaba los testículos y veía como la polla del muchacho se ponía morcillona. Entonces se tumbo con la cabeza dentro las piernas de Sergio, le lamio el capullo, y abrió la boca. Sergio lo pilló a la primera, y bajo la cintura para meterle la polla en esa boca tan apetitosa. Era como follarse a un coñito bien abierto y húmedo, y siguió penetrando la quieta cabeza de Adela. Cuando Adela noto que la polla de Sergio estaba a tope, le dijo que si quería visitar otro agujerito de su cuerpo.

Adela se levanto, se quitó el tanga dejándose la minifalda y las mini medias. Se puso de cuclillas sobre la cabeza de Sergio, quien empezó a acariciarle ese culito, y a lamerle todo el ojete. Mientras, Adela, con las manos embadurnaba con lubricante la caliente y dura polla de Sergio, que iba a ser el sexto tío que la empalara por su culito.
Adela colocó entonces el culo sobre la polla de Sergio, y este dirigió la bajada para que el ano tocara su glande. Poco a poco Adela fue bajando el culo, y empezó a meterse dentro, poco a poco la dura verga del vecino.

-Así, Adela, muy bien, uff, que culazo tienes!! Me encanta, venga, sin miedo, baja más esas nalgas, nena.
Sergio intentaba subir la pelvis para entrar más en el recto de Adela, que aun con las mini medias blancas y la minifalda, empezaba a respirar fuerte por la excitación y la sensación de su culo abriéndose gracias a una caliente y dura barra de carne. Cuando la mitad de la polla ya estaba metida, Adela empezó a bajar y subir su culo, de cuclillas, mientras se apoyaba en el colchón con manos y pies.
-Joder, desde aquí, pareces totalmente una tía... y que tía!!! Un pedazo hija de puta de pibon.
-Soy una puta, si, no lo olvides, así que calla de una vez y jodeme bien.
-¿Quieres que te joda bien, cabrona? Túmbate en la cama, que vas a ver.
Adela se tumbo con el culo en el borde de la cama, y Sergio de un salto se levantó, agarró los tobillos de Adela y le separó las piernas en alto mientras introducía su polla por el dilatado ojete de Adela.
-Adela, putita, parece que te gusta, que tienes la polla dura. Me encanta tu minifalda y las medias. Pareces una adolescente calentorra. Seguro que te has follado a todos tus profesores, sozorra! Que carita de puta tienes.
-Si quieres la próxima vez jugamos a profesor y alumna, pero ahora dedícate a joderme bien. Venga, clávamela hasta el fondo cielo, que quiero sentirla más adentro. Me encanta su calor.
-¿Quieres polla, puta? Toma cabrona, toma polla, toma puta, TOMA, TOMA, ZORRA, PUTA, TOMA CABRONA, TOMA MI POLLON, JODETE, TE VOY A MATARRR A POLLAZOS!!! -grita Sergio embistiendo cada vez más rápido y fuerte, clavando la polla hasta golpear con sus huevos las nalgas de Adela. Esta, empalmada y viendo que Sergio iba a tardar poco en correrse de nuevo, coge su propia polla entre gemidos y empieza a cascársela a toda leche.
En un minuto Adela siente que se va a correr, y se lo grita a Sergio, que responde.
-JODER!! PUTA, SIIII, CORRETE CONMIGO, AHHH, CABRONA!!!!!- saca la polla y empieza a lanzar chorros de semen sobre la polla, el abdomen, y la falda subida de Adela, quien le acompaña en sus eyaculaciones y gemidos de placer.

Tras unos minutos tirados en la cama, se ducharon juntos, y al despedirse Adela le prometió que tendrían otros encuentros si Sergio quería y pagaba. Este le respondió que no lo dudara y le dio un beso en la boca. Adela sintió un vuelco en el corazón. Le había encantado ese beso...





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